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El turismo y el deporte, una aventura. Diferencias conceptuales.

Publicado por: Paúl Miguel Ortega González, en May 31, 2021

    En ocasiones este apelativo “aventura” deja una línea divisoria mucho más fina a las ya consabidas diferencias conceptuales de estas dos actividades, turismo por un lado y deporte por el otro.  Heidi Sung, investigadora del departamento de Restaurante, Hotel, Institucional y Dirección de Turismo de la Universidad Purdue (Canadá), en su trabajo “Definición de Turismo de Aventura: Marco conceptual para la aplicación empírica desde la perspectiva de los proveedores”, recibe esta denominación cualquier “Viaje o excursión con el propósito específico de participar en las actividades para explorar una nueva experiencia, por lo general supone el riesgo advertido o peligro controlado asociado a desafíos personales, en un medio ambiente natural o en un exótico escenario al aire libre”.

    En esta clase de turismo se ha unido el interés de los viajeros por experimentar vacaciones “activas” con el rápido crecimiento en la fabricación de equipos y la extendida capacidad de los operadores comerciales, incluyendo a los comerciantes de indumentaria y equipos y a los minoristas para brindar productos de viajes “de actividad” más variados (Sung, Morrison, & O’Leary).

 

Fuente: Gotakey.com

    El Ministerio de Turismo de Brasil compiló en un documento las orientaciones básicas de esta modalidad de turismo (Ministério do Turismo do Brasil, 2008) indicando que “comprende los movimientos turísticos que surgen de la práctica de actividades de aventura de carácter recreativo y no competitivo”. Esto presupone determinado esfuerzo y riesgo controlable, y que pueden variar en intensidad conforme a la exigencia de cada actividad y a la capacidad física y psicológica del turista.

    Así también la asociación brasileña de normas técnicas elaboró un concepto de actividades de turismo de aventura (Associação Brasileira de Normas Técnicas, 2006) “actividades ofrecidas comercialmente, usualmente adoptadas como actividades de turismo de aventura, que tienen al mismo tiempo un carácter recreativo y envuelve riesgos evaluados, controlados y asumidos”.

   De igual manera la norma oficial mexicana (SECTUR, 2002), establece una definición para el turismo de aventura “Son los viajes que tienen como fin realizar actividades recreativas asociadas a desafíos impuestos por la naturaleza”.

   Afín a las conceptualizaciones anteriores la UNWTO (Swarbrooke, 1995) manifiesta el “Turismo de aventura, basado en la participación de los visitantes en unas actividades, normalmente al aire libre o en relación con la naturaleza o el deporte, tales como escalada, senderismo, montañismo, mountain-bike, que en sí mismas suponen una experiencia por su diferenciación con respecto a las actividades cotidianas. Suelen implicar un riesgo y normalmente la motivación consiste en la experimentación de nuevas sensaciones.”

    De acuerdo a la propuesta de normas técnica desarrollada por MINTUR (Ministerio de Turismo del Ecuador, 2011) se entiende por “aquellas actividades recreativas que involucren un nivel de habilidades físico-deportivas con riesgo identificado y en contacto con la naturaleza”. Las actividades que están caracterizadas en la norma son: andinismo, arborismo, buceo, cabalgatas, canopy, canotaje, canyoning, cicloturismo, cuadrón, hiking, kayak de mar, kayak de río, parasailing, parapente, rafting, tirolesa, trekking, y tubing.

  Etimológicamente el riesgo se define como la contingencia o posibilidad de que suceda un daño, desgracia o contratiempo. Es decir son situaciones no deseadas y en el peor de los casos situaciones irreversibles, de ahí la necesidad de que se gestione efectivamente para minimizar los riesgos probables así como la presencia inherente responsabilidad directa del proveedor de servicio.

 

Fuente: banosecuador.com

    A pesar de existir pluralidad de definiciones, estas son las aceptadas tanto a nivel internacional como a nivel local, se establece por tanto que las actividades de turismo de aventura serán aquellas visitas temporales en espacios no urbanos, que cuenta con presencia permanente de asistencia de personal capacitado, y que responde a una oferta comercial, la cual involucra actividades físico recreativas caracterizadas de acuerdo al nivel de esfuerzo. No son actividades deportivas a nivel competitivo o de entrenamiento, no son actividades pasivas ni tampoco aquellas de mera observación o acompañamiento de espectáculos deportivos, ni aquellas que son realizadas independientemente sin asistencia permanente, o tampoco aquellas que no estén relacionadas a una oferta concreta, ni mucho menos que se desconozcan los riesgos o su forma de gestionarlos.

   En cambio el alcance del turismo deportivo consistirá en la visita temporal de un conglomerado humano (o individual) a un lugar distinto de su entorno habitual, motivado por competencias deportivas u observar entrenamientos asistidos para competencias. Por tanto serán también parte del turismo deportivo, aquellas personas que se encuentren fuera de su entorno habitual y asistan a eventos deportivos, en locaciones urbanas, rurales, en espacios cerrados o al aire libre, tanto deportistas como los espectadores, e independientemente que realicen o no un esfuerzo físico. Esto incluye a delegaciones deportivas, los participantes directos de las competencias (deportistas), los medios de comunicación no locales, los aficionados y espectadores que visitan la localidad anfitriona. Es necesario reconocer que los atletas, competidores y otros deportistas tienen un carácter especial, de cuasi embajadores, debido a la representación de su respectiva nación. Un gran ejemplo de aquello son las Olimpiadas y otros eventos deportivos reconocidos.

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